Acción Popular, el emblemático partido conocido por su símbolo de la «Lampa», atraviesa una de las crisis más profundas de su historia política. El futuro de esta agrupación, fundada sobre los principios de laboriosidad, honestidad y veracidad, se encuentra al borde de la extinción debido a la infiltración de intereses personales y de personajes que parecen haber olvidado la verdadera misión de la política: servir al pueblo.
El panorama no podría ser más sombrío para un partido que en el pasado fue considerado un pilar de la democracia peruana. En lugar de representar la voluntad de sus militantes y de la ciudadanía, Acción Popular parece haber sido secuestrado por un grupo de individuos que buscan únicamente su propio beneficio. Este cambio de rumbo ha quedado claro durante las recientes elecciones primarias, celebradas los pasados 30 de noviembre y 7 de diciembre, donde se evidenciaron graves vulneraciones a los principios de democracia interna y al debido proceso.
Según la resolución 745-2025 del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que cuenta con carácter definitivo e irrecurrible, la candidatura de Alfredo Barnechea, quien fue elegido como candidato presidencial de Acción Popular en esas elecciones, ha sido declarada nula. Este fallo, que afecta no solo a la candidatura presidencial, sino también a los candidatos a diputados, senadores y miembros del Parlamento Andino, es un golpe mortal para la imagen del partido.
Con esta resolución, Acción Popular ha perdido la oportunidad de participar en las elecciones de 2026, lo que deja al partido en una posición extremadamente vulnerable. Ante este escenario, la pregunta es inevitable: ¿hay espacio para una resurrección de la «Lampa» o estamos ante su ocaso definitivo?
La Necesidad de una Refundación
La situación actual requiere más que un simple cambio de liderazgos. Acción Popular debe pasar por un proceso de refundación, un regreso a sus raíces, pero con una mirada al futuro. Es urgente una reestructuración interna que permita devolverle al partido su esencia original: el compromiso con la democracia, la justicia y el bienestar de la población. Para ello, será fundamental que los militantes de base, aquellos que han estado en el partido desde sus inicios, tomen las riendas y formen nuevos líderes comprometidos con los ideales de Acción Popular. Solo a través de una renovación auténtica y una vuelta a sus principios fundacionales podrá el partido recuperar la confianza de los ciudadanos y su relevancia en la política nacional. Acción Popular no solo necesita reconstruir su estructura interna, sino también plantearse un nuevo rumbo, uno que no solo redirija al partido, sino también al país. En este momento crítico, el futuro de Acción Popular está en manos de sus verdaderos militantes y del pueblo peruano. ¿Serán capaces de levantarse de este desastre o será este el último capítulo de la historia de la «Lampa»?
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